Regalos que hay que evitar para no quedar fatal

Hacer un regalo a una persona a la que conocemos, queremos o amamos sin caer en la equivocación o en la ofensa no es una tarea tan fácil y sencilla como a priori pueda parecer. Para elegir el obsequio adecuado es necesario conocer bien a la persona que será la destinataria. Así, surgen muchos casos en los que hacer un regalo, lejos de ser una maniobra agradable y detallista, se vuelve en algo totalmente contraproducente.

Regalar tartas, pasteles de golosinas o hermosos obsequios de repostería puede ser un detalle elegante, pero, ojo, si la persona es diabética o tiene problemas con el azúcar se nos puede quedar cara de circunstancias al hacer el regalo. Con los regalos en forma de comida hay que tener cuidado, ya que hay gente a la que no le gustan o no le sientan bien productos que gozan de un cierto reconocimiento gastronómico entre el gran público.

Hacer un regalo a una mujer feminista o con inquietudes de hallar cierta normalización entre hombres y mujeres también puede tener sus problemas; regalar a una mujer instrumentos y aparatos de cocina o limpieza –planchas de último modelo, vaporettas, aspiradoras, etc.- puede ser interpretado de forma poco agradable. Hay que ser más originales a la hora de regalar a una mujer y dejar atrás todo tipo de arquetipos machistas.

Tener cuidado con el presupuesto que se destino a un determinado regalo es otra recomendación que puede ahorrarnos más de un disgusto. Por ejemplo, en una celebración del amigo invisible, hay que ser cautos; pecar de tacaños o gastarse unas cantidades de dinero radicalmente distintas a las del resto de participantes pueden generar cierto molestar y polémica.

Huir de los tópicos en los momentos más especiales para regalar también significará un acierto. Sorprender y ser original ahorrarán caras de decepción en el individuo al que se le regala.