Un regalo sin motivo, el mejor de los regalos

Llegan las Navidades, el aniversario, el cumpleaños, tenemos un bebé… son momentos especiales en la vida en los que todos esperamos y recibimos regalos. Siempre deseados y siempre agradecidos.

Pero si hay regalos que se aprecian especialmente son aquellos que llegan cuando no se espera. Y tan hermoso es recibirlos como entregarlos. No es necesario que sean rebuscados ni caros, a veces basta solo un gesto, un detalle que nos haga sentirnos queridos o valorados o que demuestro cuánto pensamos en ese ser querido.

Algo tan sencillo como que tus hijos te despierten con un beso y te lleven el desayuno a la cama un sábado cualquiera a ellos no les costará nada, pero a ti seguro que te emociona. ¿Y por qué no regalar una nota cariñosa pegada al espejo para que tu pareja la encuentre al levantarse?

Son regalos en familia para demostrar todo el cariño que se siente, que se pueden improvisar en cualquier momento y que nuestros seres queridos recordarán durante mucho tiempo.

Pero no solo en familia. Regalar a un amigo un pequeño álbum de fotos con esos instantes de felicidad compartidos o mandarle un mensaje agradeciendo su amistad y el apoyo que siempre encontramos en el no hará más que reforzar los lazos que nos unen.

Y a un empleado que destaca por su dedicación regalarle un día libre puede resultar una gran idea que, sin duda, agradecerá y que al jefe no le costará nada. Sentirse valorado también en el trabajo es fundamental.

Pero hay mil cosas que se pueden regalar sin motivo: una cena, un libro, una pequeña excursión, ese curso que nuestra pareja lleva tiempo queriendo hacer, unas flores… Como no hay nada que celebrar especialmente cualquier obsequio será más que bienvenido. Porque más que el valor, lo que importa es el gesto, ese gesto desinteresado que significa mucho más de lo que las palabras puedan expresar.